Somos una red comunitaria viva y colaborativa que florece desde un barrio tradicional de Ñuñoa, con el sueño de unir y fortalecer la vida en comunidad. Más que un proyecto, somos un espacio seguro y solidario donde cada persona encuentra apoyo, valor y la certeza de no estar sola.
Lo que nos mueve
Enfocamos nuestros esfuerzos en promover una comunidad resiliente que:
Se protege del “cansancio social” actual,
reconoce el valor intrínseco de cada persona
y construye nuevas formas de vida más humanas.
Nuestro pensamiento
Creemos que la vida humana alcanza su plenitud al reconocerse parte de algo más grande y trascendente. Desde esa convicción, proponemos una vida activa y compartida, fundada en la justicia y la paz, donde cada persona aporta sus dones en vínculos de confianza.
Creemos que el motor central es dar y recibir amor desinteresado, porque la verdadera felicidad no es un sentimiento pasajero, sino una práctica diaria de apertura y entrega.
